Packaging «en todos los sentidos»

Packaging «en todos los sentidos»

En la elección de un producto intervienen los cinco sentidos. Incluso podríamos hablar de un sexto: el subconsciente. Un envase atrapa visualmente por su estética, seduce por su aroma a recién hecho, convence por  su textura, atrae por un sonido y conquista por su sabor; es una auténtica experiencia sensorial… De hecho, cuantos más sentidos se estimulen o intervengan, mayores serán las ventas. Si a todo ello le sumamos los mensajes subliminales, el éxito está garantizado.

 

 

 

 

Rompiendo con las barreras
Y, de vuelta a la tierra del mundo de las sensaciones y lo intangible, afrontamos otra realidad paralela, la de las personas discapacitadas, mayores o aquellas que no pueden disfrutar de todos sus sentidos. Un envase debería ser accesible para todo el mundo independientemente de su edad, sexo o capacidades. Gran reto…

En general, los recipientes están adaptados a la fuerza manual de un hombre, los cuales tienen un 40% más de fuerza que las mujeres. De hecho, todas recordamos haber pedido a nuestro padres, hermanos o parejas que nos abran un bote en algún momento. Pero no sólo eso, solamente en Europa  hay 70 millones de personas que tienen las funciones de las manos reducidas por reumatismos o discapacidades. Solventar la barrera de la manipulación del recipiente sería una diferenciación competitiva a tener muy en cuenta.

Además, en el mundo existen 160 millones de personas con ceguera parcial, de los cuales 30 millones residen en Europa, sin tener en cuenta los problemas de visión comunes, daltonismo, etcétera. Un gran público que, al igual de las personas con las capacidades completas, necesitan satisfacer unas necesidades. De hecho, tienen la misma conducta que el resto de los consumidores en el momento de la compra. Por tanto, la accesibilidad en este caso ha de ser satisfecha de la misma manera. Lo que es más, hay consumidores ‘comunes’ que también encuentran problemas a la hora de identificar productos como, por ejemplo, la leche. Unas marcas ofertan leche descremada de color rosa, otros verde, otros azul… si a esto le sumas alguna interferencia en la lectura, la identificación del producto puede suponer una innecesaria aventura. Frente a lo anterior, un envase transparente en todas las acepciones de la palabra, como el de Central Lechera Asturiana, supone una ventaja competitiva para el fabricante.

El mundo del envase está en permanente fase de evolución, de la mano de una sociedad cada vez más exigente y una elevada competencia.  La adaptación a todos los niveles es un must  para el que se ha de estar preparado. La competencia, las nuevas necesidades de los clientes y el medio ambiente marcan la pauta de un sector que está preparado para afrontar el permanente reto de satisfacer las necesidades de todos sus clientes: su motivación, su objetivo…

Fuentes: Tetrapack Magazine 2009 y estudios de mercado.

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